Juan Manuel de Prada es uno de mis escritores preferidos.
Su dominio del lenguaje es asombroso y sus textos deberían ser estudiados en todas las escuelas del mundo. No creo que haya muchos autores en lengua castellana que sean capaces de expresarse como él.
En "forma" le pondría un 10, sin duda, porque es imposible mejorar su manera de escribir. Reconozco envidia sana siempre que le leo, lo que procuro hacer con cierta frecuencia.
Sin embargo en "contenido" no le pondría más de un 6. Sus historias no son lo suficientemente entretenidas-imaginativas como para justificar una forma tan perfecta. Es difícil, salvo que seas un gran amante de la palabra escrita, terminar sus novelas.
Reflexionando mientras escribo, pienso en otra posibilidad, y es que su perfecta manera de escribir, la lenta lectura que demanda para poder gozarla, no permita al lector sumergirse plenamente en la historia que se transmite.
Quizás sea una mezcla de ambas teorías. No estoy seguro.
Pero en cualquier caso, no es éste el asunto que más me interesa sobre el autor, y que deseo transmitirte: A mi juicio, el principal defecto (que lo es, y por eso lo califico como tal) del autor, es hacer hablar-expresarse a sus personajes de igual manera que lo hace él mismo, o lo hacen sus narradores (que suelen ser personajes cultos).
A modo de ejemplo:
Novela: La tempestad.
Narrador (profesor de arte que se identifica enseguida con JMdP. Al menos lo identificamos los que hemos leído otros textos del autor): "Contemplé el perfil de su rostro, erosionado como el de Venecia por las sucesivas invasiones de hombres que la habían venerado o mutilado moralmente, pero inasequible a su dominación. Los extranjeros se habían agolpado sobre Venecia y la habían arañado con sus zarpas, o se habían obstinado en redimirla de su decadencia, pero Venecia se mantenía fiel a su designio, que no era otro que el de hundirse grandiosamente en la laguna, para convertirse en un cementerio submarino con palacios como mausoleos y grandes plazas para que paseen los muertos".
Personaje (pintora italiana): "Nada más natural y placentero que planear tu propia muerte. Es mucho más doloroso asistir a la muerte de un amigo que se adelanta a su destino. No tanto por el amigo que muere, sino por uno mismo. Cuando hablamos de un amigo muerto, estamos hablando de nuestra propia muerte, de esa parte de nosotros mismos que el otro se lleva consigo y se extingue con él. No lloramos por el amigo, sino por lo que ese amigos nos arrebata. Los muertos se abastecen con nuestra propia muerte".
¿Lo ves?
Hablo de la forma, ya sabes. Se puede identificar perfectamente al autor tras ambos párrafos. Es él sin la menor duda. Es su manera de escribir, lúcida y única.
El consejo que os transmito, es que hay que construir muy bien a nuestros personajes. Al fin y al cabo somos sus creadores y por tanto les conocemos mejor que nadie. Sabemos lo que han vivido, sus vínculos familiares, sus emociones más intensas, sus secretos, lo que piensan, lo que sueñan, e incluso lo que les queda por vivir.
Hemos de otorgarles su propia manera de expresarse, que lógicamente tendrá que ver con sus circunstancias vitales-académicas-psicológicas, pero en todo caso deben ser propias, suyas en exclusividad.
Tenlo siempre presente cuando escribas, es importante.
Hemos de conceder a nuestros personajes la credibilidad que deseamos para nosotros mismos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario