No voy a hablarte de gramática en este blog. Esa parte te
la explicarán mucho mejor tus profesores.
Mis comentarios irán siempre enfocados a la escritura con
emoción, que a mi modesto entender, es como debe escribirse siempre. No hablo,
claro está, de textos formales: jurídicos, médicos o empresariales, donde se
expresan hechos o datos.
Mi tipo de palabra preferida es el adjetivo, y por eso
comienzo por él, mi gran amigo.
En latín significa "que se agrega". Complementa
a un sustantivo para calificarlo. Expresa
características o propiedades atribuidas a un nombre, ya sean concretas, o
cognoscibles por los sentidos (nuestro personaje es alto y moreno), ya sean
abstractas, o cognoscibles por la mente (aunque peca de ser introvertido y a
veces arisco).
Si volvemos a nuestros personajes, podemos trabajar con
ellos “determinándolos”, forjándoles un perfil, calificándolos, de manera que
el lector le moldee en su imaginación, y consigamos introducir en su mente, una
imagen fiel de nuestra creación.
A veces, en literatura, los adjetivos son sustituidos por
sentencias que los explican. Se puede decir Manuel es calvo desde los veinte o:
- Manuel comenzó a perder el pelo con
apenas veinte años. Quizás por eso desde entonces enarbola un abundante
mostacho moreno.
Padece una incipiente cojera fruto de una
artrosis prematura en su rodilla izquierda, y suele fijar la mirada en el
infinito porque siempre va ensimismado en sus pensamientos, que suelen remitir
a sus obligaciones cotidianas, que le estresan y le entristecen.
No es observador. Peca de ser introvertido
y a veces arisco, aunque cuando se encuentra relajado, con su mujer y sus
hijos, es simpático y dicharachero.
Sobrepasa los cincuenta y sueña cada día
con prejubilarse de su aciago trabajo y dedicarse en cuerpo y alma, a lo que
más le gusta en el mundo, la fascinante magia.
Destacó desde muy pequeña en el arte del dibujo, y sus realistas creaciones sorprendían a sus profesores por su riqueza de detalles. Ahora estudia Bellas Artes en la Universiad y confía en poder vivir algún día de sus cuadros.
Fue cambiando el rubio intenso de la
infancia, por el castaño otoñal que luce ahora, aunque siempre escondido en un
tímido moño para evitar las siempre lujuriosas miradas de los hombres.
Nunca ha estado enamorada porque está
siempre a la defensiva, y aunque algunos jóvenes han volcado en ella
sentimientos puros y sinceros, Verónica nunca ha sido capaz de entregarse a
nadie. Incluso ha ponderado en alguna ocasión la posibilidad de aceptar los
votos religiosos y desaparecer definitivamente en una vida de retiro y oración.
- Pilar nació en aquellos duros años de la horrible guerra civil que mataría cruel e injustamente a un millón de españoles.
Se quedó sin padre cuando tenía un año, fusilado contra la valla del cementerio.
Su madre murió pocos años después, de una lenta tuberculosis. Pilar siempre la recuerda tosiendo, no puede evitarlo.
Desde ese momento comenzó a vivir con una tía que, siguiendo el tópico, la trataba como una esclava.
Con dieciséis años se quedó embarazada de su gran amor, Armando, que a la vez dejó embarazada a otra muchacha del pueblo, con más recursos que ella, y que fue la elegida para contraer matrimonio.
Madre soltera en una España religiosa e intransigente con ciertas situaciones, pasó la vida escondiendo su verdad, y fingiendo vidas que no eran la suya.
Hasta que perdió la noción de la realidad y sucumbió a sus invenciones.
Ha escapado varias veces de la residencia donde vive sus últimos años, y donde es tratada sin demasiado éxito, de la demencia senil que la acompaña y aturde.
Y algunos colores en forma de adjetivos:
Prístino – 1- antiguo, primitivo. 2- puro, sin igual.
Holístico- Que engloba todos los aspectos. Medicina
holística, se cuida del cuerpo y del espíritu.
Huero: Vano, vacío y sin sustancia
Gregario: Que sirve las ideas o iniciativas ajenas
Plausible: Recomendable, digno de aplauso

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