viernes, 21 de febrero de 2014

Personajes y credibilidad



Juan Manuel de Prada es uno de mis escritores preferidos.
Su dominio del lenguaje es asombroso y sus textos deberían ser estudiados en todas las escuelas del mundo. No creo que haya muchos autores en lengua castellana que sean capaces de expresarse como él.

En "forma" le pondría un 10, sin duda, porque es imposible mejorar su manera de escribir. Reconozco envidia sana siempre que le leo, lo que procuro hacer con cierta frecuencia.

Sin embargo en "contenido" no le pondría más de un 6. Sus historias no son lo suficientemente entretenidas-imaginativas como para justificar una forma tan perfecta. Es difícil, salvo que seas un gran amante de la palabra escrita, terminar sus novelas.
Reflexionando mientras escribo, pienso en otra posibilidad, y es que su perfecta manera de escribir, la lenta lectura que demanda para poder gozarla, no permita al lector sumergirse plenamente en la historia que se transmite. 
Quizás sea una mezcla de ambas teorías. No estoy seguro.

Pero en cualquier caso, no es éste el asunto que más me interesa sobre el autor, y que deseo transmitirte: A mi juicio, el principal defecto (que lo es, y por eso lo califico como tal) del autor, es hacer hablar-expresarse a sus personajes de igual manera que lo hace él mismo, o lo hacen sus narradores (que suelen ser personajes cultos).

A modo de ejemplo:

Novela: La tempestad.

Narrador (profesor de arte que se identifica enseguida con JMdP. Al menos lo identificamos los que hemos leído otros textos del autor): "Contemplé el perfil de su rostro, erosionado como el de Venecia por las sucesivas invasiones de hombres que la habían venerado o mutilado moralmente, pero inasequible a su dominación. Los extranjeros se habían agolpado sobre Venecia y la habían arañado con sus zarpas, o se habían obstinado en redimirla de su decadencia, pero Venecia se mantenía fiel a su designio, que no era otro que el de hundirse grandiosamente en la laguna, para convertirse en un cementerio submarino con palacios como mausoleos y grandes plazas para que paseen los muertos".

Personaje (pintora italiana): "Nada más natural y placentero que planear tu propia muerte. Es mucho más doloroso asistir a la muerte de un amigo que se adelanta a su destino. No tanto por el amigo que muere, sino por uno mismo. Cuando hablamos de un amigo muerto, estamos hablando de nuestra propia muerte, de esa parte de nosotros mismos que el otro se lleva consigo y se extingue con él. No lloramos por el amigo, sino por lo que ese amigos nos arrebata. Los muertos se abastecen con nuestra propia muerte".

¿Lo ves? 

Hablo de la forma, ya sabes. Se puede identificar perfectamente al autor tras ambos párrafos. Es él sin la menor duda. Es su manera de escribir, lúcida y única.

El consejo que os transmito, es que hay que construir muy bien a nuestros personajes. Al fin y al cabo somos sus creadores y por tanto les conocemos mejor que nadie. Sabemos lo que han vivido, sus vínculos familiares, sus emociones más intensas, sus secretos, lo que piensan, lo que sueñan, e incluso lo que les queda por vivir.
Hemos de otorgarles su propia manera de expresarse, que lógicamente tendrá que ver con sus circunstancias vitales-académicas-psicológicas, pero en todo caso deben ser propias, suyas en exclusividad.

Tenlo siempre presente cuando escribas, es importante.

Hemos de conceder a nuestros personajes la credibilidad que deseamos para nosotros mismos.

lunes, 17 de febrero de 2014

Sobre si es necesario tener pensado lo que se va a escribir



La respuesta a la pregunta del título es no. No lo es.
Sin embargo, si la pregunta fuese: ¿es conveniente tener pensado lo que se va a escribir?, la respuesta sería más amplia y por supuesto, sujeta a opiniones e interpretaciones.

Por lo que he leído de escritores de renombre, los procedimientos de escritura pueden llegar a ser diametralmente opuestos: Los hay que antes de comenzar a escribir cualquier historia, previamente han ido pensando, o anotando, todos los matices de la misma; desde personajes, a tiempos, a nudo, narrador, desenlace...
Y los hay que se sientan a escribir sin tener absolutamente nada previamente preparado, y dejan que su imaginación y sus dedos trabajen en paralelo.

Picasso decía que él no creía en las musas, pero que por si acaso en algún momento llegaban, lo mejor era que te pillasen trabajando.

Hay escritores que se toman su profesión como un trabajo. Vargas Llosa se levanta temprano, desayuna, se ducha, se pone traje y corbata, y se sienta a escribir toda la mañana.
Por supuesto hay escritores mucho más erráticos y anárquicos, pero no sé cuántos de ellos tienen un Premio Nóbel.

Por mi experiencia personal, te diré que cuando tienes las cosas medio pensadas en la cabeza, la escritura fluye con mayor facilidad, al menos al principio, hasta que plasmas esas ideas sobre el papel/pantalla en blanco. Aunque también te diré que el hecho de que las palabras fluyan con mayor facilidad, no garantiza en absoluto que la calidad de las mismas sea mejor que cuando te sientas a escribir con la cabeza tan en blanco como el papel.

Por tanto, por mi parte, te aconsejo que te conozcas a ti mismo como escritor y que pruebes diferentes técnicas hasta ver la que te resulta más placentera, por un lado, y más productiva, por otro.

Te sugiero que escribas con regularidad. Que te sientes a escribir aunque no tengas ninguna historia en mente. Y que ejercites la imaginación no sólo con el pensamiento, sino también con los dedos sobre el teclado.

Y un último consejo que quizás no consideres importante pero que para mí lo ha sido en muchas ocasiones: Cuando una idea se te venga a la cabeza, apúntala en algún sitio (lleva siempre una libreta contigo, o apúntala en el móvil como una nota o una tarea). En ningún caso permitas que la idea se difumine hasta el olvido, que puede pasar, doy fe,  por muy vívida o intensa que en el momento de su nacimiento la sientas.
Después te arrepentirás mientras levantas las baldosas de tu memoria buscándola.

miércoles, 12 de febrero de 2014

El adjetivo- Damos forma a nuestros personajes- y algunos colores




No voy a hablarte de gramática en este blog. Esa parte te la explicarán mucho mejor tus profesores.
Mis comentarios irán siempre enfocados a la escritura con emoción, que a mi modesto entender, es como debe escribirse siempre. No hablo, claro está, de textos formales: jurídicos, médicos o empresariales, donde se expresan hechos o datos.

Mi tipo de palabra preferida es el adjetivo, y por eso comienzo por él, mi gran amigo.
En latín significa "que se agrega". Complementa a un sustantivo para calificarlo. Expresa características o propiedades atribuidas a un nombre, ya sean concretas, o cognoscibles por los sentidos (nuestro personaje es alto y moreno), ya sean abstractas, o cognoscibles por la mente (aunque peca de ser introvertido y a veces arisco).

Si volvemos a nuestros personajes, podemos trabajar con ellos “determinándolos”, forjándoles un perfil, calificándolos, de manera que el lector le moldee en su imaginación, y consigamos introducir en su mente, una imagen fiel de nuestra creación.

A veces, en literatura, los adjetivos son sustituidos por sentencias que los explican. Se puede decir Manuel es calvo desde los veinte o:

- Manuel comenzó a perder el pelo con apenas veinte años. Quizás por eso desde entonces enarbola un abundante mostacho moreno.
Padece una incipiente cojera fruto de una artrosis prematura en su rodilla izquierda, y suele fijar la mirada en el infinito porque siempre va ensimismado en sus pensamientos, que suelen remitir a sus obligaciones cotidianas, que le estresan y le entristecen.
No es observador. Peca de ser introvertido y a veces arisco, aunque cuando se encuentra relajado, con su mujer y sus hijos, es simpático y dicharachero.
Sobrepasa los cincuenta y sueña cada día con prejubilarse de su aciago trabajo y dedicarse en cuerpo y alma, a lo que más le gusta en el mundo, la fascinante magia.

-Verónica ya nació preciosa. Su madre siempre decía que estaba tocada por la mano de Dios.
Destacó desde muy pequeña en el arte del dibujo, y sus realistas creaciones sorprendían a sus profesores por su riqueza de detalles. Ahora estudia Bellas Artes en la Universiad y confía en poder vivir algún día de sus cuadros.
Fue cambiando el rubio intenso de la infancia, por el castaño otoñal que luce ahora, aunque siempre escondido en un tímido moño para evitar las siempre lujuriosas miradas de los hombres.
Nunca ha estado enamorada porque está siempre a la defensiva, y aunque algunos jóvenes han volcado en ella sentimientos puros y sinceros, Verónica nunca ha sido capaz de entregarse a nadie. Incluso ha ponderado en alguna ocasión la posibilidad de aceptar los votos religiosos y desaparecer definitivamente en una vida de retiro y oración.


- Pilar nació en aquellos duros años de la horrible guerra civil que mataría cruel e injustamente a un millón de españoles.
Se quedó sin padre cuando tenía un año, fusilado contra la valla del cementerio.
Su madre murió pocos años después, de una lenta tuberculosis. Pilar siempre la recuerda tosiendo, no puede evitarlo.
Desde ese momento comenzó a vivir con una tía que, siguiendo el tópico, la trataba como una esclava.
Con dieciséis años se quedó embarazada de su gran amor, Armando, que a la vez dejó embarazada a otra muchacha del pueblo, con más recursos que ella, y que fue la elegida para contraer matrimonio.
Madre soltera en una España religiosa e intransigente con ciertas situaciones, pasó la vida escondiendo su verdad, y fingiendo vidas que no eran la suya.
Hasta que perdió la noción de la realidad y sucumbió a sus invenciones. 
Ha escapado varias veces de la residencia donde vive sus últimos años, y donde es tratada sin demasiado éxito, de la demencia senil que la acompaña y aturde.


Y algunos colores en forma de adjetivos:

Prístino – 1- antiguo, primitivo. 2- puro, sin igual.

Holístico- Que engloba todos los aspectos. Medicina holística, se cuida del cuerpo y del espíritu.

Huero: Vano, vacío y sin sustancia

Gregario: Que sirve las ideas o iniciativas ajenas

Plausible: Recomendable, digno de aplauso

lunes, 10 de febrero de 2014

Medicinas contra la eskritura fonético-virtual




Hay enfermedades que no se pueden curar, pero que sin embargo, con una adecuada medicación, sus síntomas pueden eliminarse y se puede realizar una vida normal.

La escritura fonético-virtual es una gravísima enfermedad de la lengua. Nunca pensamos los adultos que lo que parecía al principio un simple juego de ahorro de letras, pudiese ser tan maligno.
Se propagó como un imparable virus, y os infectó a la mayoría de los adolescentes-jóvenes actuales, irremisiblemente.

No seré yo el que intente poner freno a lo que no parece tenerlo (albergo una lejana esperanza de que algún día esta horrible costumbre remita poco a poco, como amansan las tormentas nocturnas al amanecer).

Así que nos limitaremos a mitigar en la medida de lo posible el principal síntoma endémico de este tipo de escritura, que no es otro, gravísimo, que el hecho de olvidar, si no se posee la costumbre de la lectura continuada de textos escritos en lengua formal, cómo se escriben las palabras.

Jóvenes que pretendían escribir “sin” escritura fonética, han llegado a patalear el diccionario con infortunios semejantes a:

Oi me e levantado enfermo.
El esamen ke tenia me a salido bien.
Aora mismo boi.

Se me saltan las lágrimas de pura tristeza lingüística.

En fin, como digo no voy a intentar curar la enfermedad, ni siquiera voy a intentar encontrar una vacuna para no contagiarse, que sería maravilloso. Me resigno, y admito que todos los nuevos jóvenes van a ir cayendo enfermos también. Por eso os propongo algunas medicinas que pueden evitar que llegue el aciago día, en el que de utilizar mal las palabras, olvidéis cómo se escriben correctamente:

        1-    Por supuesto leer todos los días. Novelas, cuentos, blogs, periódicos…
       2-    Ponte de acuerdo con algunos de tus amigos, para no utilizar con ellos, este malévolo instrumento.
         3-    No utilizar la escritura fonética-virtual, nunca, con personas que no sean jóvenes.
        4-    Pon el corrector ortográfico en tu móvil y fíjate siempre en la sugerencia que te realiza, aunque no la utilices.

     Y gracias, hijos, por no utilizarla conmigo. Me resultaría muy penoso. Los que amamos las palabras, podemos sentir cómo sufren cuando se las mutila.

Se puede decir "atardecer nublado" o...




Por el mar de la tarde

van las nubes llorando
rojas islas de sangre.

Rafael Alberti

domingo, 9 de febrero de 2014

Forma y contenido (técnica e imaginación)




Ya conoces bien la diferencia.
Es difícil enseñar técnicas de escritura, pero mucho más lo es enseñar a imaginar.

En mi opinión, y en la de muchos científicos de la mente, las facultades intelectuales, cognitivas, de memoria o creativas, son como músculos que se pueden ejercitar y responden al entrenamiento de la misma manera, ensanchando y mejorando su rendimiento.

Hay muchos libros escritos para mejorar la memoria. Son ejercicios prácticos que deben repetirse con cierta periodicidad para que seamos capaces de retener cada vez más información, en cantidad, y con mayor velocidad.

Con la imaginación también es posible entrenar. Voy a proponerte un sencillo juego para que mejores tu creatividad, y poco a poco vayas observando cómo tu imaginación es más ágil y poderosa, lo que te permitirá lanzarte a escribir con menos temor (uno de los grandes problemas de los escritores).

Es muy simple: cuando vayas de un sitio a otro, cuando te sientes en un transporte público, cuando esperes en una cola a ser atendida...imagina la vida de las personas que te rodean.

- El señor del bigote y la cartera, trabaja en un banco y tiene un profundo pesar en la conciencia, por eso tiene esa mirada ceñuda y apagada, y es que no se dio cuenta de que vendiendo aquellos títulos mobiliarios a sus clientes, a algunos de ellos les estaba destrozando la vida porque perderían, irremisiblemente, todos sus ahorros.

-La joven que mira insistente el suelo sin levantar nunca la vista, odia ser tan hermosa, y sería capaz de pasar por un quirófano para enfearse (esta palabra no existe, pero la literatura permite ciertas licencias) y dejar de ser mirada de arriba a abajo, por todos los hombres con los que se cruza desde que comenzó la pubertad.

- La anciana que se acaba de sentar a tu lado, y que sonríe de una manera misteriosa, cree vivir sesenta años atrás, y está segura de haber visto cómo su joven enamorado, que todavía no se atreve a dirigirle la palabra por vergüenza; la sigue, vigila y protege, pensando que ella no se ha dado cuenta.

Son tres vidas trazadas a grandes pinceladas.
Si te parece, haremos que nuestros amigos Manuel, Verónica y Trinidad, nos acompañen en este camino de creación que acabamos de comenzar. Les haremos crecer y les iremos conociendo poco a poco.

jueves, 6 de febrero de 2014

El verso (siete palabras) más hermoso nunca escrito



Por supuesto, como sabes, la belleza es subjetiva, por tanto, hay una consecuencia, de esta única premisa, que debes tener muy clara, siempre: Es imposible que todos tus lectores concluyan que tus textos son hermosos.
Siempre habrá quienes opinen lo contrario.
Hay muchas personas que no han sido capaces de leer Cien Años de Soledad. Y a mi juicio es una de las mejores novelas jamás escritas.
Lo importante es que "la mayoría" de las personas que te lean, gocen (ya sea a través de la conmoción, o del enriquecimiento intelectual, o del simple entretenimiento, que también es importante) con tus textos.


El verso, las siete palabras más hermosas nunca escritas, a mi modesto entender, es:


"Te debo la visión de la mañana".

Que como puedes comprobar, está compuesta de palabras sencillas (continuando con lo que hablábamos ayer).
Me gusta interpretar que estas palabras están dirigidas a la madre del autor, que es W.S. Merwin, poeta estadounidense, nacido en 1927 y vivo en la actualidad.
Aunque las posibilidades de interpretación (exégesis) son variadas. ¿Cual es la que más te gusta a ti?

miércoles, 5 de febrero de 2014

Los colores del escritor



Los instrumentos del pintor son sus pinceles y el número de colores que posea.
A mayor gama de colores, mayores posibilidades de creación.

Los instrumentos del escritor son las palabras.
Por supuesto, es posible transmitir con palabras sencillas, y escribir textos eternos con colores básicos. Pero a mayor gama de palabras (vocabulario), mayores posibilidades de poder expresar con exactitud lo que desees, y con los matices semánticos y emotivos que quieras transmitir, y no otros similares.

Es necesario enriquecerse con nuevas palabras continuamente. Para ello, debes siempre practicar la lectura de una manera cotidiana. Acostúmbrate a sacar alguna, o algunas horas del día, para la placentera lectura. Hazlo, si prefieres enfocarlo así, como un entrenamiento. Como el atleta que sale a correr a diario.
Tu entrenamiento debe ser la lectura.

Mi recomendación es que leas de todo, pero te sugiero que concedas mayor importancia a la literatura (incluyo en este término tanto novelas, como ensayos, como textos periodísticos, como poesía...) escrita en tu lengua. Sin traducir.
Esto no quiere decir, por supuesto, que no debas leer a maravillosos escritores de otros países.

Ni que decir tiene, que cada palabra que encuentres en tu lectura, y que frene el movimiento de tus ojos por desconocer su significado, debes de inmediato buscarla en el diccionario y memorizarla. O escribirla en un documento en el que reflejes todas las palabras que en algún momento te sorprendieron por llegar a tu cerebro por primera vez.

Yo por mi parte te ofreceré, poco a poco, algunas de las que yo he ido incluyendo en mi documento, durante muchos años. Procura hacerlas tuyas e interiorizarlas, porque son maravillosos colores que ampliarán tu gama de posibilidades literarias, y te facilitará una escritura fluida y sin curvas semánticas.


Escatología- Doble significado:
1- Parte de la Teología que estudia las últimas cosas, es decir, el destino final del hombre y del universo. La salvación.
2- También relativo a los excrementos, o grosero.

Hermenéutica- Arte de interpretar los textos.

Acervo- Conjunto de valores, morales, etc, de una persona o colectividad ("acervo cultural", se utiliza con frecuencia)

Espurio o espureo - Falso, adulterado.

Soslayar- Evitar la cuestión.






martes, 4 de febrero de 2014

Se puede decir "tengo muchas cosas que contarte", o se puede decir...




Tan abundante caudal de verdades derramará mi lengua, que temo que la tarda vejez se nos deslice en los miembros y suelte los cerrojos que nos contienen la vida, antes de que mis versos hayan hecho llegar a tus oídos el tesoro de argumento que poseo.

Lucrecio (99 a.C. - 55 a.C.)



Se puede decir "te echo de menos", o se puede decir...