Es difícil aconsejar sobre este asunto. Cada escritor debe
encontrar sus características personales. Los hay que centran toda la atención
en la historia, en los diálogos, y en los hechos, sin artificios decorativos
(quiero decir, sin detalles no esenciales a la trama, como historias pretéritas
que conforman a los personajes, pensamientos que cruzan sus mentes mientras
escuchan al interlocutor, o descripciones espacio-temporales del entorno
(quiero decir que no se paran a describir la habitación en la que se encuentran
los personajes, la atmósfera general de la casa en la que habitan, la estación
del año en le que transcurre el nudo, o el tipo de nubes que surcan sus cabezas
en ese momento)).
Pero también los hay, por supuesto, que son todo lo contrario, y
nos transmiten las escenas con tal lujo
de detalles que cuesta creer que el autor no haya estado presente cuando todo
ocurrió, y en realidad no haya salido todo (olores, temperaturas, colores, sensaciones...) de su imaginación.
La escritura también tiene su técnica, como todo en esta
vida. Y a mi juicio, el considerar la utilización de uno u otro sistema de
escritura, dependerá también de la longitud del texto que pretendas escribir.
Por supuesto un micro-relato no da muchas opciones para extenderse
en los detalles.
Un relato corto las ofrece un poco mayores, pero normalmente
se apoyan en el argumento, y sobre todo en el giro final que deberían ofrecer
al lector para sorprenderle.
En las novelas, corta o larga, las posibilidades son
infinitas.
Agatha Christie no era amiga de salirse en exceso de los
acontecimientos-conversaciones de sus personajes, y gracias al misterio de sus
tramas conseguía enganchar al lector hasta el punto de ser prácticamente
imposible no terminar de leer sus libros. Que es meritorio, sin duda, porque
ofrece un entretenimiento agradable y te succiona de la realidad (que en muchos
casos es lo que pretende el lector), con la fuerza de sus asesinatos, y de manera agradable.
Otros autores (mis preferidos, los que no tienen ninguna
prisa por contar su historia. Los que necesitan adornar a sus personajes con
pasados, sentimientos y emociones. Los que se recrean en la descripción del
entorno) gustan de concederle a la descripción de las circunstancias espacio-histórico-temporales, influencia directa en lo que está sucediendo.
Yo (a mi modesto entender subjetivo) disfruto mucho más con
los segundos.
Agatha Cristie
-Ah, por
favor, señora, ¿podría hablar un momento con usted?
Podría
pensarse que esta petición era un absurdo, puesto que Edna, la doncellita de la
señorita Marple, estaba hablando con su ama en aquellos momentos.
Sin
embargo, reconociendo la expresión, la solterona repuso con presteza:
-Desde
luego, Edna, entra y cierra la puerta. ¿Qué te ocurre?
Tras
cerrar la puerta obedientemente, Edna avanzó unos pasos retorciendo la punta de
su delantal entre sus dedos y tragó saliva un par de veces.
-¿Y bien, Edna?
-la animó la señorita Marple.
Lo que estaba
delante de mí era un recibidor alumbrado por la única y débil bombilla que
quedaba sujeta a uno de los brazos de la lámpara, magnífica y sucia de
telarañas, que colgaba del techo. Un fondo oscuro de muebles colocados unos
sobre otros como en las mudanzas.
En toda
aquella escena había algo angustioso, y en el piso un calor sofocante como si
el aire estuviera estancado y podrido.
¿Lo ves?
Consejo: Escribe sin prisa. Mira alrededor de tus personajes. Y cuéntanoslo.
